sábado, 15 de diciembre de 2012

Los Derechos Humanos y los Niños

Desde el siglo XIX circula la idea de recoger los derechos del niño.
En las dos primeras décadas del siglo XX, circularon varias declaraciones de los derechos del niño. La primera declaración fue en 1924 conocida como la declaración de Ginebra. Puede ser considerada como una mera declaración de intenciones. En esta declaración se presta especial atención a la provisión de las necesidades económicas, sociales y psicológicas de los niños.
En 1948, la declaración universal de los derechos humanos
incluía implícitamente los derechos del niño, aunque más tarde esto será insuficiente.
En 1959, se aprobó una Nueva Declaración de los Derechos del Niño, que recogen los principios básicos necesarios para garantizar los derechos del bienestar del menor dentro del marco institucional instaurado por la Carta de las Naciones Unidas. Constaba de diez principios, el principal: atender siempre el supremo interés del niño. Al ser una mera declaración no genera obligaciones precisas por parte de los Estados.
En 1979, se declara el año internacional del niño, y se empieza a discutir una nueva declaración, creándose la vigente Convención de los Derechos del Niño. El texto definitivo incluye:
  • El protocolo facultativo de la convención sobre los derechos del niño relativo a la venta de menores, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía.
  • El protocolo facultativo de la convención de los derechos del niño relativo a la participación de niños y niñas en los conflictos armados.
Esta Convención de los Derechos del Niño tuvo un éxito sin precedentes. Estas circunstancias dieron pie a pensar en una mejor a corto plazo, pero transcurridos diez años de la adopción se hizo un balance. No se puede negar que tuvo un gran impacto en la concienciación de la comunidad internacional aceca de la necesidad de una protección específica y efectiva de los derechos del niño, la situación dista de ser idílica y junto a los problemas y tradiciones, aparecen nuevas amenazas para los niños como las nuevas formas de explotación motivadas por las crecientes demandas de órganos para trasplantes o los posibles abusos de la biotecnología. 

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